La salud mental se consolida como el mayor problema de salud para la población española

Cerebro y mente

  • domingo, 15 de febrero de 2026

El bienestar emocional se ha instalado en el centro del debate público

La creciente visibilidad de los problemas psicológicos, unida al impacto de la pandemia y a la presión de los cambios sociales y económicos, han situado al bienestar emocional en el centro del debate público. De forma anual, Ipsos publica su Monitor global “Mental Health Day”, un estudio realizado en 30 países que analiza la evolución de la percepción y actitudes de la población sobre los principales problemas de salud a los que se enfrenta la ciudadanía, y cómo el sistema sanitario responde ante ellos. Por cuarto año consecutivo, el estudio revela cómo la salud mental se consolida como el principal problema de salud en España.

En España, un 62% de la ciudadanía identifica la salud mental como el principal problema de salud que afrontan los españoles, muy por encima de la media global (45%) y situándose como el segundo país europeo con esta percepción, sólo a un punto de Suecia (63%). La preocupación por la salud mental supera a otras afecciones como:

  • el cáncer (51%) cuya preocupación se ha estabilizado en los últimos cinco años. Junto a estas dos enfermedades, completan el top 5,
  • el estrés en tercer lugar (36%),
  • la obesidad (29%)
  • y el tabaquismo (19%).

¿Pero este ranking es compartido de forma unánime por toda la población española? Si se analiza por género y edad se observan diferencias relevantes. Aunque el ranking nacional es compartido por hombres y mujeres, se observa como estas últimas muestran una preocupación notablemente más alta por la salud mental (67%), el cáncer (56%) y el estrés (43%) en comparación con los hombres; mientras que a estos les preocupa más la obesidad (33%) y el tabaquismo (23%) Por generaciones vemos como los Baby Boomer y los Z, tienen su propio ranking.

  • Así, los más mayores, los Baby Boomer, señalan al cáncer como la primera preocupación (63%), seguido de la salud mental (57%) y la obesidad (34%);
  • mientras que la Generación Z prioriza la salud mental (63%), seguida del estrés (35%) y, en tercer lugar, el tabaquismo (32%). 

En consecuencia, la preocupación por el propio bienestar cobra relevancia. El 63% de la población española afirma pensar a menudo en su salud mental, seis puntos más que en 2024, siendo las mujeres (70%) y las generaciones más jóvenes, Millennial (72%) y Z (67%), quienes declaran hacerlo más a menudo. Por su parte, los hombres (56%) y los más mayores, Baby Boomers (53%) declaran en su mayoría que apenas piensan en ella.

A pesar del crecimiento imparable de la preocupación por la salud mental, siguen siendo más las personas que piensan en su salud física (77%), siendo también las mujeres (81%) y Millenials (79%) quienes declaran hacerlo más a menudo, lo que evidencia que estos colectivos tienen una sensibilidad más alta y holística de su salud y bienestar. Después de cinco años se puede afirmar que la pandemia actuó como un acelerador en la percepción y conciencia ciudadana sobre el bienestar mental, pasando de ser un problema de salud que preocupaba a un 23% en 2018 a un 62% en 2025. Un incremento de 39 puntos porcentuales en tan solo siete años que ha supuesto que la salud mental se convierta en la principal preocupación sanitaria de España.

Junto al incremento de la salud mental, se observa como el estrés experimenta una tendencia similar. En España, la percepción del estrés como el mayor problema de salud del país era de un 25% en 2018, un dato que ha aumentado hasta un 36% en 2025, situándose como el tercer país de Europa, por detrás de Francia (38%), Polonia e Italia (35%), donde más ha aumentado esta preocupación. Estos datos se plasman en la vida diaria, donde el estrés y la depresión se convierten en barreras reales que impiden a muchos, especialmente a mujeres y jóvenes, afrontar su día a día con normalidad.

  • De hecho, un 61% de las personas en España reconocen haberse sentido tan estresadas que su vida diaria se vio afectada de manera significativa una o varias veces en el último año. Este fenómeno se da con mayor frecuencia entre las mujeres (37%) y en los grupos de edad más jóvenes (un 40% entre los Millennial y un 36% entre los Z).
  • Además, un 47% de la ciudadanía declara haber llegado en algún momento a un punto en el que no podía hacer frente a las cosas debido al estrés, mientras que un 37% sufrió episodios de depresión prolongada una o varias veces al año.
  • La Generación Z destaca con los indicadores más elevados: son quienes más se han visto obligados a faltar al trabajo debido al estrés (17%) y también quienes más han considerado la autolesión o el suicidio (12%).

Ante esta realidad, un 43% de la ciudadanía admite no haber hecho nada para abordar su malestar, un dato mucho más elevado en los hombres (47%) y en la generación Baby Boomer (70%), frente a un 27% de los Z, que muestran mayor predisposición a pedir ayuda y a hablar abiertamente de su bienestar emocional. Dentro de los que sí apuestan por buscar ayuda y apoyo se observa como acudir a un profesional no siempre es la primera elección para muchas personas. En su lugar, la gente tiende a confiar en sus círculos más cercanos de confianza, como la familia y los amigos, para compartir estas preocupaciones. El 33% de la población española afirma haber hablado con familiares o amigos sobre estas afecciones frente a un 17% que afirma que recurrió a la ayuda de un psicólogo o psiquiatra. De hecho, son más los que optan por el uso de medicamentos para tratar estas situaciones (18%) Las mujeres y los jóvenes son quienes buscan más apoyo en los especialistas, así como también los que más declaran haber recurrido al uso de medicamentos.

Mientras la sociedad ha situado a la mente en el centro del debate, se percibe que para el sistema sanitario sigue siendo un asunto periférico. El informe revela que ocho de cada diez personas en España valoran la salud física y la mental como igual de importantes para ellas, siete puntos más que el año anterior. De hecho, a nivel europeo, España se sitúa entre los países que más valoran el bienestar psicológico, con un 14% de personas que lo coloca por encima de la salud física, destacando especialmente la Generación Z como aquella que más prioriza la salud mental (21%). Sin embargo, casi la mitad de la población española (48%) piensa que el sistema sanitario sigue priorizando la salud física sobre la mental. Esta percepción es especialmente más acusada entre las mujeres (53%) que entre los hombres (43%); y por generaciones, los Baby Boomers son los más proclives a considerar que ambas dimensiones reciben un trato equilibrado (44%), mientras que la Generación Z muestra un mayor optimismo al declarar que la atención a la salud mental tiene más espacio en la agenda sanitaria (14%).

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