Dormir con las persianas levantadas o dejar la luz de la habitación encendida durante la noche aumenta significativamente, hasta 56 %, el riesgo de enfermedad cardiovascular en personas mayores de 50 años señala un estudio prospectivo de cohorte en JAMA que analizó 88.905 adultos mayores de 40 años. El efecto estaría mediado por una disrupción del ritmo circadiano, por el efecto que tiene sobre la salud cardiometabólica.
Para el estudio, los participantes del Biobank británico usaron durante una semana un sensor de luz en la muñeca y tuvieron seguimiento durante 9,5 años para evaluar la incidencia de patologías cardiovasculares. Tras ajustar los datos según los factores de riesgo cardiovascular establecidos (actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, dieta, duración del sueño, diabetes preexistente, nivel socioeconómico, etcétera), la cohorte comprendida entre los percentiles 91 y 100, es decir, quienes tuvieron las noches más luminosas, presentaba riesgo significativamente mayor de desarrollar diversas enfermedades cardiovasculares con respecto de las personas del grupo comprendido entre los percentiles 0 y 50. Las patologías que presentaron mayor incidencia estadísticamente validadas fueron:
- Enfermedad coronaria
- Infarto de miocardio
- Insuficiencia cardiaca
- Fibrilación auricular
- Ictus.
Además de las medidas preventivas actuales, evitar la luz nocturna puede ser una estrategia útil para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, afirma el psicólogo Daniel P. Windred, Ph. D., del Instituto de Investigación Médica y de Salud Flinders de la Flinders University, en Adelaida, Australia. El autor de un editorial acompañante, Dr. Jonathan Cedernaes, Ph. D., investigador del Departamento de Ciencias Médicas de Uppsala Universitet, en Uppsala, Suecia, manifestó que el nuevo trabajo no tiene precedentes, aunque consideró que queda por determinar cómo la exposición a la luz puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular independientemente de, o en interacción con, los cambios en el horario de sueño. El estudio invita a reflexionar con los pacientes sobre la conveniencia de seguir trabajando en horarios rotativos o de noche, especialmente cuando tienen otros factores de riesgo cardiacos.