El índice de masa corporal es una medida imperfecta.

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  • domingo, 15 de febrero de 2026

Es un parámetro increíblemente impreciso, incapaz de distinguir si el exceso de peso proviene de músculo o de grasa

El índice de masa corporal, que solo tiene en cuenta el peso y la estatura, es un parámetro increíblemente impreciso, incapaz de distinguir si el exceso de peso proviene de músculo o de grasa, y eso es muy importante, porque, aunque ambos tejidos son metabólicamente activos, casi medio kilo de músculo quema alrededor de 10 calorías al día y aumenta la tasa metabólica basal; unos 450 g de grasa queman solo 2 a 3 calorías al día, favorecen la inflamación y desencadenan enfermedades metabólicas como la diabetes.

El índice de masa corporal no tiene en cuenta estas diferencias por lo que necesitamos mejores métricas de la composición corporal. Claro, contamos con la densitometría ósea (DEXA) y las resonancias magnéticas, pero son caras y requieren mucho tiempo. Necesitamos algo sencillo, reproducible, fiable y económico. La respuesta podría estar en la palma de nuestra mano. Cuando saludas de mano a alguien, es posible que estés realizando la maniobra de examen físico más pronóstica que existe, porque resulta que la fuerza de prensión es un indicador coherente y fiable de la masa muscular y, más allá de eso, del riesgo de muerte. 

Un estudio se enfoca en el uso de la fuerza de prensión como método secundario para evaluar el riesgo en personas con un índice de masa corporal elevado. El equipo responsable se interesó por un concepto denominado obesidad "preclínica". Suena un poco extraño, pero es habitual. La obesidad preclínica se define como la obesidad sin complicaciones (diagnosticadas) de la obesidad, como diabetes, enfermedad hepática, niveles bajos de testosterona, apnea del sueño o cualquier otra afección que se produzca en el contexto de la obesidad. Se trata de personas que, salvo por la cuestión del peso, están sanas, por ahora.

Los investigadores plantearon la hipótesis de que mantenerse sano sería una función de la masa muscular. Según su concepción, los músculos son el yin antiinflamatorio frente al yang furioso de la grasa. Además, plantearon la hipótesis de que la fuerza de prensión, como indicador de la masa muscular, podría utilizarse para predecir la transición de la obesidad preclínica a la obesidad con complicaciones, y de ese estado a la muerte. Para comprobar si estaban en lo cierto, recurrieron al Biobanco del Reino Unido, uno de mis conjuntos de datos favoritos, que alberga la información de más de 90.000 personas con obesidad preclínica a las que se ha realizado un seguimiento durante una media de 13 años. 

Para ser "obeso", según su definición, una persona no solo debía tener un índice de masa corporal superior a 30, sino que también debía presentar algún otro indicador de adiposidad, como un perímetro de cintura elevado, una relación cintura-cadera elevada o un porcentaje de grasa corporal elevado. Así que tenemos a personas que probablemente tengan unos kilos de más, pero no son quarterbacks de la NFL, si me entienden, aunque recuerden que, al inicio del seguimiento, no tenían otras afecciones que asociemos con la obesidad. 

Sin embargo, en 13 años pueden cambiar muchas cosas. 

Durante ese periodo de seguimiento,

  • 53 % de las y los participantes sufrió al menos una enfermedad relacionada con la obesidad (denominada aquí "primera disfunción", pero no siempre se puede encontrar la palabra adecuada).
  • La mitad de quienes presentaron una "disfunción" sufrieron al menos una segunda
  • y, en general, algo menos de 10 % de la población total falleció, si bien aquí se puede ver que el riesgo de muerte era mucho mayor entre las personas con enfermedades adicionales relacionadas con la obesidad.

Aquí entra la fuerza de prensión. Se evaluó la fuerza de prensión máxima de ambas manos de las y los pacientes utilizando un dispositivo como este, un dinamómetro hidráulico de mano (se tomó el valor medio). A continuación, se dividió a los individuos en tres terciles en función de la fuerza de prensión y el sexo. En el caso de los hombres, el tercil superior tenía una fuerza de prensión superior a 44 kg; en el caso de las mujeres, 26 kg. 

Al inicio del estudio, las personas con mayor fuerza de prensión eran bastante diferentes de las que tenían menor fuerza. Eran un poco más jóvenes, tenían un nivel educativo ligeramente superior y eran más propensas a tener empleo. Desde el punto de vista bioquímico, tenían un nivel ligeramente inferior de hemoglobina glucosilada (A1c, una medida del control del azúcar en sangre) y de proteína C reactiva (una medida de la inflamación). También eran más propensas a realizar actividad física regular. En general, eran más sanas desde el principio.

Las personas con una prensión firme tenían aproximadamente 20 % menos de probabilidades de pasar de la obesidad preclínica a la clínica que las del tercil más bajo. También tenían 13 % menos de probabilidades de morir en general y esa fuerza de prensión estaba muy correlacionada con las medidas de masa muscular de la resonancia magnética, pero, lamentablemente, no dan una medida de la fuerza de esa correlación. Aun así, esto señala sin duda que lo que en realidad estamos captando con la fuerza de prensión es la masa muscular.

El estudio tiene algunas limitaciones. La principal es que solo contó con personas con un índice de masa corporal elevado. El hecho es que hay muchas personas con exceso de adiposidad que en realidad tienen un índice de masa corporal normal o solo ligeramente elevado. Un estudio de 2023 en el que se examinaron las densitometrías óseas de adultos estadounidenses con índice de masa corporal normal reveló que alrededor de 50 % de ellos tenía obesidad según el porcentaje de grasa corporal. El problema con el índice de masa corporal no es realmente que los límites etiqueten a las personas como con sobrepeso u obesas cuando no lo son; el problema es, en realidad, que clasifica a las personas como normales cuando no lo son.

La fuerza de prensión no va a resolver todos estos problemas, pero es un comienzo. Parece claro que debemos tratar la grasa y los músculos como dos tejidos separados, opuestos e interrelacionados en el cuerpo, y hasta que no dispongamos de medidas eficaces, económicas y fiables de ambos, no tendremos un conocimiento real del riesgo de esas enfermedades derivadas.

MÁS INFORMACIÓN
El índice de masa corporal es una medida imperfecta. La solución podría estar en la fuerza de prensión
https://espanol.medscape.com/viewarticle/%C3%ADndice-masa-corporal-es-medida-imperfecta-soluci%C3%B3n-2025a1000st7?ecd=mkm_ret_251030_mscpmrk-ES_TopArticles_etid7821564&uac=429086DY&impID=7821564

 

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